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El Guardián del Poder Divino

Marcos Nieto, diciembre 2014

Reflexiones sobre una representación del Arcángel San Miguel

Estimados lectores: por primera vez voy a incluir entre la serie de apuntes que constituyen estas páginas una referencia a un objeto alejado de estas tierras, pues brinda la oportunidad de incidir sobre un aspecto del culto a los Arcángeles y en concreto a San Miguel que juzgo bastante desconocido.

De todos es sabida la enorme devoción que concitó en la Edad Media la figura del Arcángel San Miguel: por todas partes se levantaban templos en su honor y en algún lugar se afirmaba que incluso se había aparecido y manifestado la intención de que se le erigiese un santuario en su honor, como prontamente levantaron sus devotos.

Retablo barroco con escenas de la aparición del arcángel San Miguel en el Monte Gargano

Retablo dieciochesco de San Miguel Arcángel en la catedral de Sigüenza. Sustituye a uno muy anterior (s. XV) hoy en colecciones extranjeras.

En el mundo medieval, la importancia de San Miguel estribaba en que se le suponía un papel central en el Juicio Universal que acontecería en el Final de los Tiempos. En dicho Cierre de la Historia Dios le otorgaría el poder de juzgar a toda la Humanidad, labor que desempeñaría con justicia recta e implacable. Sus devotos ansiaban esa Justicia Divina que el Arcángel impartiría, tan distinta de la Justicia Humana tan atenta a todo tipo de consideraciones, excepto las santas. Allí se verían las caras los justos e injustos independientemente de su condición social y a los poderosos no les valdrían sus artimañas para eludir la justicia. De esta manera, el Arcángel San Miguel se erigía en el Valedor de la Justicia Divina, impartida por Cristo en dicho día. Dicho Juicio Universal era contemplado con ansia por unos y con pavor por otros, según juzgasen su comportamiento presente.

En este papel de Impartidor de Justicia o Divino Alguacil se le representaba portando una enorme balanza, en la cual se contrastaba al juzgado contra el peso de sus pecados. En dicha ocasión San Miguel haría valer su victoria primigenia sobre los Ángeles Rebeldes, liderados por Lucifer. La victoria del Arcángel Miguel se representaba por doquier, significando la Primacía que en el corazón del justo debía tener el Bien sobre el Mal, de modo parejo a la que habían demostrado las huestes divinas en el origen de los tiempos. En la Conclusión de la Historia el Príncipe de los Demonios se comportaría como un comerciante tramposo, de los que tanto abundaban en las ferias de cualquier ciudad. En el Juicio del Último Día intentaría sesgar el veredicto de los juzgados, incrementando el peso de sus malas obras y disminuyendo el de las buenas, con la esperanza de que el juzgado se condenase y pasase a engrosar su multitud de súbditos.

Esta desconfianza nos hace recordar los pesos y medidas que se conservaban en dependencias municipales como contraste a emplear cuando surgían disputas sobre cantidades en las ferias. Proverbialmente la medida justa tenía que hacerse con el Peso de San Miguel. Una muy buena descripción del carácter sincrético del culto a San Miguel se encuentra en las páginas del Museo Diocesano de Barbastro.

Sin embargo, hay otro aspecto muy desconocido hoy en día y que en tiempos no lo debía ser tanto; me refiero a una faceta oculta de San Miguel, que le proporcionaba un papel clave en el propio momento de producirse la Creación del Cosmos. Dicha intervención era conocida como El Secreto de San Miguel, aunque su verdadera naturaleza se muestra esquiva, como todo saber oculto.

Se podrá argüir que tratados ocultistas o explicaciones herméticas han proliferado en todas las épocas, pero que este Secreto no habría llegado al pueblo. Llegar, llegó, aunque desconozcamos hasta que punto eran conscientes de su significado.

La ocasión para demostrarlo nos la proporcionará una modesta escultura conservada en la capilla del cementerio de Béjar (Salamanca).

Vista de las cúpulas de los panteones del Cementerio de Béjar desde el exterior

Las cúpulas de los panteones, vistas por encima de las tapias del cementerio

El arcángel San Miguel representado como un caballero del siglo quince armado con espada flamígera y escudo, con el diablo con forma humana a sus pies

El Arcángel San Miguel conservado en la capilla del cementerio

Entre los suntuosos mausoleos de la burguesía industrial bejarana se alza una pobre construcción de piedra que hace las veces de capilla del cementerio de Béjar. En su interior, casi como única decoración mueble, se conserva una airosa talla en la que el Arcángel San Miguel aparece representado como un caballero medieval, a la usanza del cinquecento español (el parecido con la indumentaria del Doncel seguntino es acusado), empuñando una espada flamígera en su mano derecha y sosteniendo con su brazo izquierdo su escudo, donde campearía su lema: QUIEN COMO DIOS. La imagen aparenta ser quizás copia de un modelo de época, malamente repintado. En torno a su peana, en letras escritas con letra imprecisa, se puede leer lo siguiente:

Detalle de la peana donde se aprecia con letra vacilante el nombre de la cofradía

Cofradía del Santo Secreto de San Miguel, 1792

La Cofradía de San Miguel había sido fundada en la iglesia del mismo nombre, uno de los numerosos templos que tuvo la ciudad, cada una como cabeza de su respectivos barrios, hasta que en el siglo XVI se acometería una política de reducción de parroquias, así como de las obras benéficas a ellas asociadas. La Cofradía de San Miguel tenía a su cargo un hospital, de modo semejante a otras cofradías de la ciudad. Las rentas de los hospitales se agregaron al hospital de San Gil y en éste último se creó una sala para que las diferentes cofradías de pudiesen reunir: "Que separadamente del hospital se haga una pieza y sala para juntarse las cofradías de San Miguel, San Antón, Santa María y San Andrés, para tratar y conferir lo que les convenga" [Archivo Histórico Nacional, Osuna,C.269,D.84-87]. Con el paso de los años se olvidó hasta el emplazamiento de la antigua parroquia de San Miguel, a la cual se la supone cercana al actual cementerio, y los libros de la cofradía no se conservan en la actualidad.

A primera vista, resulta un nombre inusual para una cofradía. ¿A qué "santo secreto" hace referencia dicha dedicatoria?

Literatura apocalíptica judía: el Libro de Henoc

Litografía de William Blake en el que Henoc aparece como una figura barbada con larga túnica, rodeada de figuras alegóricas

William Blake (1807): Henoc

En la literatura apocalíptica hebrea ocupa un lugar destacado el apócrifo Libro de Henoc, tomando su nombre del personaje del Génesis, hijo de Yared, padre de Matusalén, séptimo varón descendiente de Adán:

"Henoc caminó en compañía de Dios y después desapareció, porque Dios se lo llevó" (Gn 5, 24)

La aparición breve y misteriosa de Enoch en el Génesis ha dado pie a que se le considere confidente de Dios y por lo tanto, conocedor del saber oculto. En este libro el arcángel Miguel aparecerá como portador de la esencia misma de la Creación, de la expresión divina que desencadenó el Mundo: este será el Secreto que guardará Miguel celosamente.

Este dijo a Miguel, el Santo, que les enseñara el nombre oculto para que lo pronunciaran en juramento, para que temblasen ante este nombre y juramento los que habían mostrado a los hijos de los hombres todo lo oculto. Esta es la fuerza de este juramento, pues es fuerte y recio, y puso este juramento, Akae, en la mano del santo Miguel. Estos son los secretos de este juramento… y son fuertes en su juramento… y el cielo fue colgado antes de ser creado el mundo y hasta la eternidad en él. Y por él la tierra se asentó sobre el agua, y de ocultos montes llegarán hermosas aguas, desde la creación del mundo hasta la eternidad. Por este juramento fue creado el mar y se le puso cimiento de arena para la hora de su furia, y no lo pasará desde la creación del mundo hasta la eternidad. En este juramento los abismos se afirmaron y alzaron y no se moverán de su sitio dede la creación del mundo hasta la eternidad. Por este juramento, el sol y la luna completan su órbita y no violan su norma desde la creación del mundo hasta la eternidad. Por este juramento las estrellas cumplen su curso: él las llama por sus nombres y le responden desde la creación del mundo hasta la eternidad. Libro 1 de Henoc, 69:14-22

El mundo aparece reprsentado como una esfera de cristal cuyo plano medio lo ocupa una visión del paraíso terrenal

Hieronimus Bosch (circa 1500): La Creación, exterior del Tríptico del Jardín de las Delicias

Encontrar en que consiste el Secreto de San Miguel es sencillo; no lo es tanto explicar como acabó incorporándose al nombre de una cofradía que posiblemente databa de los orígenes de la villa ducal de Béjar. Este nombre curiosamente no es recogido en los diversos documentos que nos hablan simplemente de la "Cofradía de San Miguel". Una posibilidad remota pero no por ello imposible sería que dicho conocimiento ocultista proviniese de la importante comunidad judía de Béjar, que al igual que sus correligionarios castellanos, habría sido aficionada a la Cábala. Quizás algunos de sus miembros conversos al cristianismo encontrasen refugio en la cofradía de San Miguel para sus aspiraciones apocalípticas y mesiánicas.

Bibliografía

DIEZ, Alejandro: Ciclo de Henoc. En Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo IV. Ed. Cristiandad, Madrid 1984.

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